Regularte en un mundo desregulado.

Quería tomarme unos días de introspección antes de escribir este blog y pensar un poco más sobre lo que hice, sobre lo que funcionó y lo que no.

Lo cierto es que volví de viaje el 14 de enero (un mes de vacaciones en mi País) y realmente el cansancio y la desregulación era tal, que por un momento me preocupé. 

Lo primero que hice fue darme lugar

No hice nada espectacular.
No “activé” rápido.

Primero necesitaba entenderme.

Entender qué me estaba pasando.
No minimizarlo.

Porque no estaba exagerando: estaba cansada de verdad.

El cuerpo también necesitaba apoyo

Cuando volví, tenía turno con mi ginecóloga.
Y ahí aparecieron datos claros: vitamina D muy baja.

Empecé a tomar algunos suplementos:

  • vitamina D
  • ashwagandha, para ayudar a regular mi estado de ánimo
  • coenzima Q10, para que mis mitocondrias pudieran acceder mejor a los nutrientes
  • magnesio, para sostenerme desde lo muscular y también ayudar con mi estreñimiento

Más adelante dejé la ashwagandha, porque empecé con mi propia depuración.
No porque estuviera mal, sino porque empecé a escuchar mejor qué necesitaba mi cuerpo en ese momento.

Yo sabía que necesitaba volver a algo básico

Más allá de suplementos o plantas, yo sabía algo con bastante claridad:
necesitaba volver a mis espacios, a mis rutinas mínimas, a cierto orden.

Orden en mi espacio de trabajo.
Orden en las comidas.
Orden en el movimiento.

No como exigencia.
Como sostén.

Entonces me di unas semanas para volver, de a poco, a mis hábitos.
Y también para sumar algunos nuevos.
De a poco.

Hoy no todos los días son iguales

Hoy estoy escribiendo esto después de una mala noche.
Y está bien.

Porque entendí algo clave:
no todos los días son iguales.

Empecé a escribir más.
Empecé a hacer yoga todos los días a las 6 am (ya voy casi en mi primer mes). 
Y de a poco fui sumando rutinas de fuerza o cardio, los días que puedo.

Sin obligarme.
Pero sabiendo que, en este momento, eso es lo que mi cabeza necesita.

Hay un mantra que me acompaña mucho:

Hoy no es siempre.
Y un día no te define.

La depuración como sostén, no como castigo

Estoy haciendo una depuración que me sostiene.
Que me recuerda que estoy trabajando para estar mejor.

Me cuesta no tomar mate.
Me cuesta no comer embutidos.
Me cuesta no comer harinas.

Me cuesta, y mucho.

Pero no me castigo.

Esto no es perfección.
Esto es cuidado y si me tomo mis mates (después de las 9 am)  mis embutidos. ME LOS DISFRUTO. 

Por qué escribo esto

Porque sé que no soy la única.
Porque muchas personas sienten que “deberían estar bien” y no lo están.

Y no porque haya algo mal en ellas,
sino porque viven (vivimos) con una exigencia constante que no siempre se nota… hasta que el cuerpo pasa factura.

Si te sentís desregulada, cansada, saturada o sin eje, podés escribirme y vemos juntas cómo acompañar ese momento, con plantas, con hábitos y con lo que hoy sea posible para vos.

Y si preferís empezar sola, muy pronto voy a compartir una guía gratuita sobre estrés, seguridad y regulación del sistema nervioso, para ayudarte a mirarte con más claridad y menos juicio.

A veces no se trata de hacer más.
Se trata de sostenerse mejor.

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